
La migración asiática en México: Un legado cultural que perdura
La migración asiática fue un fenómeno que, durante las décadas de los 30’s y 40’s se dio principalmente en el norte de nuestro país, sin embargo, dicho flujo llegó a permear hasta Atlixco.
Imágenes de: Relatos e Historias de México.
Durante la entrevista realizada al maestro emérito Félix Hernández Nava, se mencionó brevemente cómo el maestro quien le había transmitido sus conocimientos y amor por el papel picado, fue un hombre asiático, llamado Chao Lao Ming, que, a sus 83 años de edad, en aquel entonces, dejó una huella en el joven Hernández.
Aunque, por el tiempo que esto ocurrió, no se pudieron hallar más registros de quién fuera Lao Ming, sí se encontró un dato histórico muy interesante: la migración asiática a México durante las décadas de 1930 y 1940. Dicho proceso migratorio, aunque menos conocido que otros, ayudó a contribuir al intercambio de saberes y al enriquecimiento de tradiciones mexicanas.
Como ya se mencionó, durante las primeras décadas del siglo XX, la llegada de inmigrantes chinos, japoneses y filipinos a México estuvo motivada por factores económicos y sociales. Aunque se sabe que, un gran número de ellos se asentaron en regiones del norte del país y en ciudades portuarias, otros encontraron en la enseñanza y las artes un medio para integrarse a la sociedad mexicana, como fue el caso del maestro Ming. Cual sea que haya sido el caso, la migración asiática a México durante las décadas de 1930 y 1940 dejó una huella significativa en diversos ámbitos sociales, culturales y artísticos del país.
La llegada de migrantes asiáticos también dejó su huella en la gastronomía, la medicina tradicional y el comercio, evidenciando que esta comunidad desempeñó un papel crucial en la vida económica y cultural de México. A pesar de enfrentar discriminación y desafíos sociales, su legado se consolidó con el paso del tiempo, aportando diversidad y nuevas formas de expresión.
El caso del maestro Chao Lao Ming es un claro ejemplo de cómo la migración asiática contribuyó a la formación de talentos locales y al fortalecimiento del patrimonio cultural mexicano, dejando una huella que, aún hoy, se manifiesta en el arte, la enseñanza y las tradiciones populares.